12 abril 2009

Ver no es Creer (Marcos 9:14)

Vamos a Marcos, Capítulo 9, hermanos, comenzando con el versículo 14.

Mi oración en esta mañana, hermanos, es que nosotros crucemos todos una frontera, que nosotros crucemos una frontera invisible. Lo declaro desde de ahora, declarando lo que no es como si fuera, y al final cualquier frontera que tengamos que cruzar para conquistar el terreno que el Señor nos tiene para nuestra vidas individuales, como una iglesia dotada para cosas especiales, en una
ciudad precisa, el Señor lo cumpla conforme a su nombre. Y tenemos un largo camino delante de nosotros y una fuerte tarea.

Marcos, Capítulo 9, versículo 14: “Cuando llegó a donde estaban los discípulos...,” llegó de dónde? La porción bíblica que anticipa, esta porción bíblica es el monte de transfiguración. Jesús en su gloria, transfigurado delante de sus discípulos: Pedro, Santiago y Juan.

“Cuando llegó a donde estaban los discípulos en el fondo de este monte, vio una gran multitud alrededor de ellos y escribas que disputaban con ellos, y enseguida toda la gente viéndole se asombró y corriendo a El le saludaron y les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? Y respondiendo uno de la multitud dijo: Maestro, traje a ti mi hijo que tiene un espíritu mudo el cual donde quiera le toma, le sacude y echa espumarajos y crujen los dientes y se va secando, y dije a tus discípulos que lo echasen fuera y no pudieron. Y respondiendo El les dijo: Oh, generación incrédula, hasta cuando he de estar con vosotros, hasta cuando os he de soportar. Traédmelo. Y se lo trajeron y cuando el espíritu vio a Jesús sacudió con violencia al muchacho quien cayendo en tierra se revolcaba echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que sucede esto? (lo diagnosticó, lo está aconsejando, un tremendo pastor, Jesús) Y le dijo: desde niño, y muchas veces le echan el fuego en el agua para matarle pero si puedes hacer algo ten misericordia de nosotros y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible”. Me gusta este versículo en la nueva versión internacional. Jesús aquí dice: Cómo que si puedo? Al que cree todo es posible. “Y en mediante el padre del muchacho clamó y dijo: Creo. Ayuda mi incredulidad. Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba reprendió al espíritu inmundo diciéndole: Espíritu mudo y sordo yo te mando, sal de el y no entres más en el. Entonces el espíritu clamando y sacudiéndolo con violencia, salió y el quedó como muerto. De modo que muchos decían: está muerto. (Tan profunda la paz sobre este muchacho). Pero Jesús tomándolo de la mano lo enderezó y se levantó. Cuando El entró a la casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y les dijo: este género con nada puede salir sino con oración y ayuno”. Esta es la palabra del Señor. Padre, gracias porque Tu palabra es viva y eficaz, y más cortante que una espada de dos filos. Creemos Maestro. Ayuda nuestra incredulidad.

Hermanos, imagínense esta escena porque esta escena simboliza mucho. En parte podemos decir, para mí leyéndolo esta escena se puede llamar: la pesadilla del pastor regresando de sus vacaciones. Pero, ¿qué me hicieron a la iglesia? Pastor hubo un demonio, un demonio chiquito que se manifestó y lo reprendimos y no nos hizo caso y hubo un pequeño incendio y 30 hermanos más se nos fueron a otro publo, y recogimos una ofrenda de 20 pesos. Ay, pastor! Hasta cuando, hasta cuando. No, gloria a Dios. Nosotros vamos a testificarle al pastor, se movió el poder de Dios, almas llegaron al Señor, sentimos su presencia, cadenas fueron rotas, tuvimos un día de victoria, pastor. Te extrañamos. Te extrañamos pero el Señor se apareció de todos modos y nos bendijo con su presencia. Amen.

Pero es otro tipo de pesadilla. Yo creo que es una pesadilla igual. Lo que esto representa, hermanos, y creo que proféticamente lo que representa esta escena es un perfil de la iglesia moderna, un perfil de los días en que nosotros vivimos. Y sepamos, hermanos, que los días en que nosotros vivimos, nosotros podemos tomar el estímulo que no es nada nuevo. Nuestras luchas espirituales, nuestras tentaciones, nuestras frustraciones, no es nada nuevo. En esta tarde al descender el Señor del monte de transfiguración y encontrarse con esta escena, todos los elementos de la lucha de la iglesia en el día de hoy, están aquí.

Primeramente tenemos al Señor triunfante, poderoso, nunca su gloria fue más obvia, nunca fue más obvia que el era el Cristo, el Mesías, nunca fue más obvio. Delante de los ojos de sus discípulos El se transforma en su gloria natural, eso debía de ser algo serio. Ver al vestuario de nuestro Rey transformado de sus trapos, humildes humanos en gloria. Lo que nos espera a propósito a nosotros un día. Una experiencia que nos espera cada uno de nosotros, cada creyente seremos transformados en un abrir y cerrar de ojos, dice la palabra de Dios. Y ellos lo llegaron a ver, y vieron a Jesús dialogando con Moisés y con Elías y Pedro declara: esto está demasiado bueno, no nos queremos bajar de aquí. Hagamos tren ramada, quedémonos aquí. Esta es la gloria de Dios. Jesús poderoso.

Y vemos una iglesia que Jesús llama por nombre y autoriza. Hermanos, sepamos algo de estos discípulos. Cada uno de estos discípulos fueron autorizados para reprender a estos demonios, uno, y dos ya lo habían hecho en este mismo Evangelio, en el Evangelio de Marcos, Capítulo 6, vemos en el versículo 7 que Jesús al llamar a sus discípulos dice: “... después llamó a los 12 y comenzó a enviarlos de dos en dos y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos”, y luego en el versículo 12 declara: “... y saliendo predicaban que los hombres se arrepintiesen y echaban fuera muchos demonios y ungían con aceite y a muchos enfermos y los sanaban”. Estos mismos discípulos que están confrontando esta escena tan frustrante, ya habían sido autorizados por el poder de Dios para echar fuera demonios y para poner sus manos sobre los enfermos y ya habían visto el poder de Dios fluir a través de ellos. No era nada nuevo para ellos, reprender un demonio. No era nada nuevo para ellos ver un enfermo sanado. Me atrevo a decir, no era nada nuevo para ellos, ver un muerto levantarse. Ellos fueron autorizados con el poder de Dios pero aún así lo que vemos no es una escena de una iglesia poderosa, moviéndose en sus dones y, a propósito, el Señor los esparció, los llamó y les ordenó que salieran a los alrededores de Jerusalén de dos en dos.

En otras palabras, ellos estaban armados con el nombre de Jesús, el nombre de Jesús, no la presencia palpable de Jesús, su autoridad. Aquí tienen lo mismo. Están ellos confrontando un demonio pero la escena es muy distinta. En vez de una iglesia poderosa, lo que vemos es una iglesia impotente, lo lindo es que la palabra de Dios no nos protege de esta escena. En su misericordia El nos permite ver esto. El nos permite ver a los discípulos en esta condición para que aprendamos de ellos. Y vemos el Señor bajar después de un retiro espiritual terrible, una demostración del poder de Dios sin igual. Y se confronta con confusión, y se confronta con una iglesia impotente, y se confronta con una multitud que trae a la iglesia, a los discípulos graves problemas. Jesús te traje a ti, te traje mi hijo, le dice. A propósito, los escribas no están muy lejos. ¿Y qué representan los escribas? Nosotros estamos rodeados de un mundo que nos observa, un mundo incrédulo que nos critica, y un mundo presto para señalar cada falta en la iglesia de Jesucristo. Buscando la evidencia más mínima de impotencia en la iglesia de Jesucristo, como para decir: Ajá, viste, ustedes predican tremendo Jesús. Ustedes predican un Evangelio de poder. Ustedes predican un Dios que cambia corazones. ¿Pero, y este, y este otro, y qué me dicen de este demonio, y por qué no lo pueden reprender, ustedes y su gran Jesús, y ahora qué? Y nos velan, hermanos. Nos velan. Están esperando, precisamente esos momentos de impotencia y debilidad. En su vida no ha acontecido, declarando a un rey de gloria, declarando cambios tremendos, declarando que sirves a un Dios poderoso. ¿No tienes amigos? ¿No tienes compañeros de trabajo? Muchos de ellos anhelan que sea verdad el Evangelio que sale de tus labios.

Yo creo que el mundo que critica la iglesia hostilmente es una minoría. Yo creo que la gran multitud es una multitud que desea a Jesús, que anhela un Dios poderoso, que anhela una iglesia poderosa, que anhela una iglesia capaz de traer cambios, capaz de moverse en el poder de Dios, capaz de usar la autoridad que Dios le ha delegado. Cuando vienen aquí, hermanos, y vienen y vendrán y vendrán y ojalá que vengan en multitudes, vendrán con sus pecados, vendrán con sus cadenas, vendrán con sus vicios, vendrán con sus enfermedades, vendrán con sus líos, vendrán con sus vidas desordenadas, así no llegamos nosotros? Así llegamos. ¿No vinimos así? Vendrán con la esperanza que confrontarán a un Jesús poderoso y le dice Jesús te traigo, te traigo mi hijo, te traigo mi esposo, te traigo mi matrimonio, te traigo mi cáncer, te traigo mi adicción, te traigo mi confusión, te traigo mi necesidad, te traigo mi quebranto, te traigo mi dolor, te traigo mi vida. Haz algo Jesús. Si puedes, ten misericordia de mi y haz algo. Y aquí vemos el contraste de un Dios Todopoderoso y como que todo este poder le está pasando por un filtro contaminado.

Hablando de pasos de fe, este martes vamos a celebrar un asado en mi casa y yo decidí despedir el horno de carbón que tenemos porque francamente no lo se usar. Lo despedí, bueno, Marina, nos vamos a modernizar. Voy a comprar un horno de gas. Tengo yo mis fantasías de tratar con un horno de gas. Me crees que yo no soy mecánico para nada, el Señor no me dio esos dones. Yo dije en el nombre de Jesús, voy a armar, porque llegó en una caja y dice ni siquiera necesita herramientas. La primera mentira, el Señor los reprenda. No se lo creas al hombre del Deposito cuando te diga que no necesita herramientas. Necesitabas un buen destornillador y lo que sea. Abro esa caja y comienzo a sacar piezas y pienso: si yo no armo esto bien, hasta aquí llegó Samuel, hasta aquí llegó la casa, hasta aquí llegó mitad del vecindario. Un paso de fe: ayer en el nombre de Jesús, después de armarlo todo y a ver si todos los alambres estaban donde tenían que estar y todos los tubos donde tenían que estar, en el nombre de Jesús, ¿sabes qué? .... y prendió. Prendió, gloria a Dios. Yo pensé el primer milagro de este fin de semana. Pero, mi confianza en este aparato subió porque dicen que este aparato tiene un filtro. Cada aparato de gas, cada horno de gas está armado con un filtro. Este tanque poderoso de gas, que si uno lo descuida puede resultar en una explosión dramática. Pero ese gas fluye a través de un alfiler finitísimo, todo ese gas pasa por ese filtro. Y si ese filtro no está pegado exactamente como debe ser al tanque de gas, no fluye, no fluye. Todo ese poder, toda energía se queda en el tanque. Y nos quedamos sin carne, nos quedamos sin llama. Algo así más o menos es el poder de Dios.

El Señor ha pegado esta iglesia a un tremendo tanque de energía, el poder de Dios, la misma energía que dio vida al universo, que puso las estrellas en su lugar, que con su palabra nada más creó El el cielo y la tierra. Ese es el poder a disposición de la iglesia. Pero el Señor ha enchufado este poder a un filtro muy finito llamado la fe. Y ese filtro no está limpio, si ese filtro no funciona, ese poder no será transferido a nuestras vidas y a nuestra realidad. El Dios Todopoderoso, el Dios soberano, El mismo se limita. El Señor dice: si puedes creer, al que cree todo es posible. Es al que cree todo es posible.

El problema no es que Dios no es Todopoderoso, en este mismo Evangelio en el Capítulo 10 cuando los discípulos le preguntaron a Jesús, bueno si este es rico, piadoso no puede llegar al cielo, entonces, quién llegará al cielo? Y el Señor declara: “Para los hombres es imposible más para Dios no porque todas las cosas son posibles para Dios”. El declara al profeta Jeremías: “Yo soy Jehová, Dios de toda carne. ¿Habrá algo difícil para mi?” Es una pregunta retórica porque sabemos que no. Para Dios no hay nada difícil, El es el yadae, el Dios Todopoderoso, no hay nada que El no puede hacer.

Pero la llave, el filtro, es el creer. Como le dijo el Señor a Marta, al frente de la tumba de Lázaro, le comparte a Marta y le dice: “¿Crees que tu hermano se levantará de nuevo de entre los muertos?”, y Marta dice: “bueno, yo se que en la resurrección.... El Señor le declara: No te he dicho que si crees, si crees, verás la gloria de Dios. Y creo, hermanos, que aquí encontramos lo que está obstaculizando el fluir. El Señor lo diagnostica en el versículo 19: “... respondiéndole les dijo: Oh, generación incrédula”. ¿Por qué no fluye el poder de Dios como debe fluir? Hermanos, porque somos, y hace tiempo que somos una generación incrédula.

¿Que es lo que queremos decir con esto? Suena escandaloso. Yo estuve el año pasado tuve el privilegio de asistir a una graduación del Seminario de Gordon Conwell y pasaron todos los que acaban de recibir su doctorado en ministerio. Más de la mitad de las tesis hacían alguna referencia a los tiempos postmodernos. Yo nunca había oído ese termino antes de eso, gracias a Dios, quizás me hubiese confundido. Y pregunté, ¿y esto qué quiere decir de una época postmoderna? Y lo que indican con eso, es que ahora estamos viviendo en una época nadie, francamente cree en nada, en que no hay una verdad absoluta, en que pueden existir dos verdades contrarias e igualmente verdaderas. Esa es la idea de la era postmoderna. Y yo lo que digo, es que la palabra de Dios está hablando de una era postmoderna hace años. Esto no es nada nuevo. El Señor está hablando de una generación incrédula. La era postmoderna tiene un comienzo, es en el Jardín del Edén, cuando Satanás le pregunta a Eva ¿y tu lo tomas en serio? ¿tu tomas la palabra en serio? Hermanos, la era postmoderna no creo que es nada distinto a la generación que está indicando Jesús.

Hermanos, tengan en mente antes de Jesús, antes de Juan el Bautista, esta generación bíblica, esta generación del Nuevo Testamento, vivieron 400 años sin un profeta, y 400 años sin ver el mover de Dios de una forma milagrosa. ¿Qué pasó en esos 400 años?¿Qué pasó en ese silencio? Dos modos de pensar surgieron y el Apóstol Pablo lo describe en Primera de Corintios, Capítulo 1. El dice: “... porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría”. Los griegos aquí, hermanos, representan a aquellos que acuden a la ciencia, aquellos que insisten en el método científico. En otras palabras, si no lo puedes reproducir en un laboratorio, si no lo puedo tocar, si no lo puedo medir, si no lo puedo palpar, si no me puedes dar la evidencia, si no me lo puedes describir, si no lo puedo medir, no lo puedo creer. Si no lo veo, no lo creo. Y los judíos buscan señales, en otras palabras, muéstrenme un milagro y te lo creo, muéstrenme una señal poderosa y yo lo creo. ¿Cuántos no han tenido una amistad? Se le habla del Señor y te dicen, bueno cuando Jesús se me presente un día de estos, y me llame por nombre entonces lo creo. Te tengo noticias, El se te va a presentar un día de estos y si lo va a creer y si te va a caer de rodillas, y si va a declarar: Jesús es el Señor. Ahora, espero que no sea muy tarde.


Esto no es nada nuevo. En el Capítulo anterior, uno de estos mismos fariseos, estos escribas le piden una señal al Señor. En el Capítulo 8, versículo 11 “... vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con El pidiéndole señal del cielo para tentarle”. ¿Sabe dónde cae este versículo? El Señor acaba de darle pan y multiplicar el pan y los peces a 4000 personas. Tu quieres más señal que eso. Multitudes de endemoniados, libres, multitudes de enfermos, sanados. ¿Quieren más señal que eso? Y ellos piden señales para tentarle y gimiendo en su espíritu, dice la palabra, “...ellos gimiendo en su espíritu dijo ¿por que pide señal esta generación, de cierto os digo que no se dará señal a esta generación.” Me encanta esto, lo dejó con la palabra en la boca, “... y dejándolos volvió a entrar en la barca y se fue a la otra ribera”, los dejó con la palabra en la boca. ¿Por qué hizo Jesús esto? ¿Porque es imprudente? ¿Por que los trató de esta manera? Porque El conoce esta generación, hermanos. Esta es la misma generación que anduvo con Moisés en el desierto. No hay una señal del cielo, no hay un milagro que te puede hacer creer. Ellos vieron, esa generación en el desierto vio al Señor partir las aguas y hacer una carretera dentro del mar. Ellos vieron el ejército más poderoso del mundo ahogándose en esas mismas aguas en la misma tarde. Ellos vieron al Señor Jesús caminar por delante de ellos con una columna de fuego, de noche los cubrió con una columna de nubes. Ellos vieron pan caer del cielo para alimentarlos. Ellos vieron el desierto, piedras en el desierto, brotar agua para saciar su sed. Ellos vieron señales y aún así lo dudaban. Aun así lo rechazaron, aún así murieron en el desierto, tanto así que en Hebreos Capítulo 4, declara el escritor que no les fue provecho esas señales por no ser acompañados por fe.

Hermanos, en esta tarde ¿quieren señales? ¿quieren milagros? están a nuestro alrededor. Los milagros y las señales están en este templo ahora, en la quietud de este mensaje pero estoy ahora mirando a esta congregación puedo indicar, y no lo hago para que no se sientan mal, milagros. Aquí hay milagros, aquí en estos asientos están sentados milagros, señales, prodigios. Aquí en estas bancas hay vidas transformadas por el poder de Dios, porque yo los vi ser transformados por el poder de Dios. Aquí en esta banca veo gente que entraron aquí con muletas para nunca andar jamás y están no solamente andando, pero brincando y saltando y gozándose delante de la presencia de Dios. Aquí, hoy, aquí en este templo veo personas encerrados en el manicomio, y el Señor los sacó de allí y ahora con mente clara esta ministrando a multitudes otros. Esos están sentados ahora aquí. Aquí veo madres solteras que han llegado a este templo con sus vidas destrozadas, con lo que le quedaba, sus lágrimas y sus hijos y yo veo, lo he visto, y es más de una, por eso es tan difícil señalar, porque son muchas, muchas que han llegado. Ser transformados, el Señor sanar sus vidas, ahora han graduado de la universidad y sus hijos están asistiendo a la universidad, como dice Gigi Avila, ¿y quien lo hizo? A su nombre. Amen. Eso está aconteciendo aquí, está a nuestro alrededor ¿qué más señal quiere?

¿Quieres un signo? Mira a la persona sentada a tu lado. Hay un milagro sentado a su lado. Hay un adicto que era adicto y roto y borracho y se caía en el suelo y ahora es un siervo del Dios viviente. Eso es un milagro. Eso es un milagro. Eso es un signo.

Saben lo que es el problema. El problema es que el ver no es creer. El ver no es creer. Hermanos, el Señor nos bendijo con 5 sentidos, dicen, son muchos más, pero saben lo que son nuestros sentidos. Nuestros sentidos son meramente receptores de estímulos electrónicos que nuestro cerebro, que es una computadora, analiza y lo traduce en palpar y sentir, y gustar y oír y ver. Eso es todo. Nuestras mentes, nuestros sentidos sirven meramente para analizar. Pero no nos ayudan a creer. No es con nuestra mente que nosotros creemos, hermanos. La palabra dice que si confesare con tu boca que Jesucristo es el Señor y si creyeres en tu corazón que el resucito de entre los muertos, serás salvo, porque con tu corazón, con el corazón se cree para justicia. Con el corazón....

Hermanos, que más señal queremos. El se levanta después de 3 días de muerto, deja su tumba vacía y aún sus enemigos no echaron en cara que había un muerto todavía en su tumba, 2000 años después. Dos mil años más tarde, Jesús sigue vivo. Él todavía está vivo. El sigue viviendo. ¿Qué más señal queremos? El Reino de Dios no se palpa con los sentidos, requiere otros tipos de órganos. El Señor nos hizo conforme a su semejanza. El nos hizo conforme a la misma programación de los Ángeles, y eso quiere decir, hermanos, que dentro de nosotros hay la capacidad de creer y ver y palpar lo sobrenatural, que no se puede tocar con las manos.

Dice la palabra de Dios en Primera de Corintios, Capítulo 2, declara la palabra de Dios: “... antes bien como está escrito, cosa que ojo no vio ni oído oyó ni ha subido en corazón de hombre son las que Dios ha preparado para los que le aman porque Dios nos las reveló a nosotros por el espíritu porque el espíritu todo lo escudriña aún lo profundo de Dios.” Cuando nuestro espíritu se lanza y se une con el espíritu de Dios comenzamos a experimentar lo milagroso del Reino de Dios y comenzamos a ver lo invisible. El no creer es una decisión y el Señor dice que ahora esta generación el mundo se divide entre dos categorías de personas, y el Señor lo declara así, un día se va a ser muy claro: aquí están los que creen, aquí los que dejaron de creer. Y el lo declara en Romanos Capítulo 1 en el siglo XVI, el Apóstol Pablo declara: “porque no me avergüenzo del Evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree”, al judío al que está buscando una señal primeramente, y también al griego al que está buscando evidencias lógicas. A estos dos también el Señor les tiene salvación. Nosotros aquí que estamos buscando el uno al otro, el Señor nos ofrece el milagro de la fe, porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe como está escrito: “Más el justo por la fe vivirá” y por qué el Señor lo hace tan claro, El dice: “ que más evidencias le puedo dar, les amo, qué más evidencias le puedo dar. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Porque lo que de Dios se conoce es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de El, su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Hermanos, no fue hasta solamente el siglo XX que pudieron determinar el genoma humano y contar los cromosomas del ADN y lo que ha resultado es algo increíble. Químicas, que eso es lo que es el ADN, es un experimento químico, que se comunican de una forma matemáticamente como si fueran programados, como si fueran programados por una computadora. ¿Quién me puede decir que Dios no nos creó? ¿Quién puede mirar en la noche y ver las estrellas y ver como el mundo sigue y el universo puede ser creado y no creer en un Dios poderoso? Pues habiendo conocido a Dios no le glorificaron como a Dios, no le dieron gracias, sino que se envanecieron en su razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido, profesándose el sabio se hicieron necios y cambiaron la gloria del Dios incorruptible, en semejanza de imagen del hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles, por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia. Es terrible, hermanos.

En las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos, amen. Hermanos, no es ese nuestro mundo. Un mundo que aún tan claro como es la evidencia de Dios decide rechazarlo. Hermanos, nuestras mentes solamente pueden analizar, pero es con el corazón que creemos. Ahora, como podemos llegar a creer. ¿Qué es lo que indica el Señor? ¿Cómo podemos abrir ese filtro? ¿Cómo podemos abrir esa llave para que el poder de Dios fluya de una forma limpia, poderosa y usable?

Hermanos, les sugiero un par de pasos que podemos tomar. Los mismos discípulos le preguntaron al Señor: Señor auméntanos la fe. Eso es lo primero que queremos aclarar. No estamos hablando de un tamaño de fe, no se apure. Ya usted tiene toda la fe que usted necesita para ver el poder de Dios dentro de ti, en términos de cantidades. El dice “si tu fe fuera como un grano de mostaza, puedes declararle a este monte, pides el mal y te obedece. No es un hecho de cantidad de fe pero ejercitar esa fe, acostumbrarse a usar la fe que Dios nos ha dado. Hermanos, sugiero esto, primeramente oremos, es lo que le dice a los discípulos: “¿por qué no pudimos reprender a este demonio, Señor. ¿Por que se nos hizo imposible? Y le dice el Señor: “Este género no sale sino con ayuno y oración”. Es más en los manuscritos más antiguos y en otras versiones de la Biblia, ni siquiera usan la palabra ayuno, aunque hermanos, su ayunito no le viene mal. Enfatiza el orar, y ¿por qué el orar? El orar, hermanos es un diálogo con Dios. En el orar, el mero hecho de orar, es un acto de fe. Usted lo sabe. El que usted se levante media hora antes de lo que usted tenga que levantarse y sacrificar 20 minutos, media hora de sueño y así como un sonámbulo, buscar la taza y buscar el café y cuidado que no saque el veneno de las ratas y tu lo metes en el microondas y lo prende... gracias Señor, gracias, Padre. Dejé mi cama, dejé mi esposa. Es un acto de fe. Sin fe es imposible agradarle a Dios, porque es necesario que el que acerca crea que El es, en otras palabras que El existe. De ahí, en ese cuarto a solas contigo, hay alguien que no solamente que viene, ya te está esperando en la sala, ya El está ahí, El está aguardando su cita contigo, El tiene milagros a su disposición, El ya tiene tus ordenes para tu día, El ya sabe como perfeccionarte. Y El está ahí sentado esperándote, y es un diálogo. Uno abre esta palabra la palabra te comienza a transformar, y la palabra te comienza a redargüir porque El es galardonador, galardonador de aquellos que lo buscan.

Usted debe creer que Él es, y que Él es un protector de los que le buscan sinceramente
El te tiene tu galardón. Y quizás, tu galardón no es lo que usted buscaba en principio, hermanos. Y eso viene el próximo paso. Paso número dos: primero, ore. Segundo, comienza a tomar pasos de fe. Hazlo. Comienza a tomar pasos de fe, como cuáles.

Un paso de fe puede ser algo así, hermanos. Al principio es meramente sincronizando tu vida con la palabra de Dios. Ahora, hermanos, esto es un proceso doloroso. Si esto es un comienzo para usted, hermanos, gloria a Dios. Nunca es tarde para comenzar. Esta tarde puedes llegar a tu casa y orar pero sabes qué, en esos tiempos a solas con el Señor, el Señor le va a revelar cosas en la palabra que le van a hincar, le van a doler. En otras palabras, nosotros vamos a confrontar fronteras. Fronteras.... Y el Señor nos puede decir: Honra a tu madre y a tu padre para que tus días sean algo sobre la tierra. Y te sale, “Pero!!” y ese “pero” es la frontera. Ya identificaste la frontera.

Pero, yo ni siquiera conozco a mi padre o sí conozco a mi padre pero nunca fue un padre para mí. ¿Cómo me va a pedir el Señor que yo lo honre? Esposos, amen a su esposa. “Pero, Señor” Tienes que estar bromeando. Padre, amen a mi esposa. Esposas, sométanse a sus esposos. “¿Qué, a ese.....?” ¿Cómo voy a hacerlo? Just do it. Just do it. Bueno, Señor, no se siente bien. Me gusta la idea, y nos vamos a ver. Tenemos que aclarar porque aquí, yo te respecto como mi Dios pero aquí, metiste la pata, pero como tu lo dices, como dice el Apóstol Pedro: “Como tu lo dices”, voy a ..... en el nombre de Jesús. Y le dice a esa mujer imposible: Te amo. Y le dice a ese amante que el Señor te dice una y otra vez: Esto no va a funcionar. Esta relación te está arrastrando como un ancla al infierno. Córtalo. Esta amistad, aléjate. Ese habito, déjalo. Esa adicción, déjala. Tu conoces mi palabra. Hijo, te amo, es por tu bien que te lo digo. Te hice, te conozco, quiero tu bien, te quiero usar. En ti hay potencial porque te creé, pero cruza la frontera. Créame, usted se deja utilizar.
Un paso de fe entonces también puede ser moverte en las promesas del Señor. A menudo que nosotros comenzamos a conocer la palabra y obedecer la palabra vamos a comenzar a ver promesas. El Señor puede ser algo tan sencillo, una palabra que te surge una mañana, a las 6 y media de la mañana, lees el versículo que dice: “... porque si está en Cristo, nueva criatura es”, y un paso de fe puede ser algo que ni siquiera parece espiritual. Un paso de fe puede decir “Bueno, si yo en verdad soy nueva criatura, si el Señor cambió mi mente, si el Señor cambió mi vida, entonces por qué no hila este taller de salud, y ser bendecido allí. ¿Por qué no tomar una clase de inglés y domar ese gigante que ha regido mi vida, ese Goliat, cuál es su Goliat? Hermanos, ¿cuál es el demonio que está retando a su fe? ¿Cuál es la pared que el Señor quiere que usted derribe? Puede ser, en el nombre de Jesús, Gregory habla en inglés, Samuel solo habla inglés, todo el mundo habla inglés, en el nombre de Jesús voy a hablar inglés, porque quiero predicar a mis hermanos anglo parlantes. Voy a tomar una clase de computación, voy a matricularme en la universidad. ¿Por qué? Porque soy hijo de un Rey, soy algo especial, el poder de Dios está en mi. ¿Por qué no? Y el tomar esa clase es un paso de fe. Y uno dice, en el nombre de Jesús, me vuelvo en fe.

Y también es un paso de fe, usted mientras está moviéndose en fe, tomando esos pasos positivos en fe va a comenzar a sentir impresiones espirituales, el Señor te va a invitar a hacer cosas ridículas, que parecen ridículas, impresiones, estímulos que el Señor te va a hacer que hagas en el nombre de Jesús, y sabes que? Usted hermano no tiene que ser pastor o tener un título para moverte en el nombre de Jesús. En este mismo Capítulo los que los discípulos no pudieron hacer, vieron los Apóstoles, Juan entre ellos, uno por allí que ni siquiera el nombre le conocemos, reprendiendo demonios. Parece una factoría, “te reprendo en el nombre de Jesús” “te reprendo en el nombre de Jesús”, ni siquiera conocemos su nombre, y Juan le dice: “Señor, lo reprendemos porque el no está en la banda, el no tiene el título, el no fue al seminario, el no conoce nada de esto”. “Muchacho, déjalos, si el que está con nosotros, no está en contra de nosotros.”

Hermanos, nosotros quizás no conocemos el nombre de este hombre, pero el Señor sí lo conoce. Quizás su nombre no está escrito aquí pero yo les puedo decir, hermanos cada vez que usted toma un paso de fe, el Señor se da cuenta. Cada vez que usted toma un paso de fe, hay celebración en el cielo. Cada vez que usted toma un paso de fe, usted sube en rango en el Evangelio del Señor, en el Reino de Dios. Y un paso de fe, hermanos, solo Dios sabe a donde termina. Ayer el hermano Juan me dio el privilegio de ir y visitar la casa del hermano Roberto El hermano Roberto es un hermano que está aquí y es un hermano porque aquí recibió al Señor como su salvador. Es un hombre que tiene un obstáculo mental, vive independiente pero tiene un obstáculo mental. El hermano Juan me decía que trabajando con el, un hombre con un obstáculo mental, anciano, que habla solamente inglés, el hermano Juan un hombre de Colombia, que hablaba poco o nada de inglés, cómo se iba a comunicar. Y el dice que el sintió de parte del Señor, saludarlo todas las mañanas con estas palabras: God bless you. (Dios los bendiga.) Y para decírselo bien, el dice que el escribió en el timón de su carro, esas tres palabra: God bless you. Y ahí lo ensayaba. God bless you, Roberto. Y dice que después de unos días, Roberto le saludaba de nuevo: God bless you too. Oh, esto va bien, esto va bien, nos entendemos.

Hermanos, un paso llevó a otro paso, un paso llevó a otro paso, de una forma callada, paulatina, sin mucho ruido. Aquí está Roberto, aquí está su compañero de cuarto. Aquí ellos bendicen al Señor, porque en el Señor no hay barreras, ni de idiomas ni de experiencia.

Hermanos, la tercera sugerencia es esta: unámonos con gente que profesa y ejerce la fe. Si usted está aquí en esta tarde, puede ser que usted tenga sus luchas, puede ser que usted tenga sus dudas, pero estás aquí y Dios te bendiga. Dios te bendiga. El Señor conoce donde tu estás. El Señor sabe que si tu estás aquí es porque crees a un nivel que hay un Dios poderoso y que El es galardonador de aquellos que lo buscan, y El invita tus luchas, El invita que seas sincero con El y que digas: Señor tu sabes donde estoy, creo. Ayuda mi incredulidad. Creo.

Pongámonos de pie. Estas más cerca al poder de Dios de lo que te puedes imaginar. Pero el Dios de la gloria está aquí. Su poder fluye y la frontera es tu fe. Crees. ¿Cuál es tu frontera? ¿Cuál es tu frontera? ¿Cuál es el milagro necesario? ¿A dónde necesitas el toque de un vivo Dios? No una religión, la religión es meramente el conducto que nos lleva al trono de Dios, es la vía, son los pasos, es la autopista, pero no es el destino. El destino es el trono de Dios. Y les voy a invitar a esto: primeramente si hace tiempo que usted está aquí y nos ha visitado, quizás nos está visitando por primera vez, el Señor te invita a que participes de la generación creyente, de la generación de fe. Tu no necesitas mucha fe, tu ni siquiera necesitas estar aquí o habernos visitado antes, pero sí si usted está dispuesto decir: yo creo en Dios, necesito un Dios y creo que el Señor el galardonador de los que le buscan, y hoy yo le busco y yo necesito a este Jesús y tu nunca has hecho ese paso, tu nunca has dicho: yo soy de El. Quiero recibir a Jesús como mi salvador. Te invito a que ejerzas esa fe y que comiences a tomar pasos. Si ese eres tu, te invito a que levantes las manos. Si quieres recibir, nunca lo has hecho, y quieres hacer una profesión de fe en esta tarde, Dios te bendiga, Dios te bendiga, Dios bendiga esas manos.

Hoy el milagro comienza. Hoy. Hoy. Hoy su vida cambia. Hoy las cosas son distintas.

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