06 agosto 2015

Que extrañamos de la Pandemia?

Estas cuestiones las he pensado mientras dan las indicaciones para cuidar nuestra salud, son medidas de gran importancia, hay que seguirlas, pero también creo que serán de enormes consecuencias en el ámbito afectivo. Jamás pensé que llegaría a suceder y es que, lo queramos reconocer o no, seremos parte de la generación que por medidas sanitarias dejamos de abrazarnos, pasaremos a la historia por detener el acto sanador del abrazo, el que es reconfortante y esperanzador, la sana distancia es recomendable para contener la pandemia. Nada de abrazos, nada de cercanía, el virus se trasmite al demostrar nuestros afectos (qué perverso) la humanidad necesitamos sentirnos queridos, amados, cercanos. Dejar de abrazarnos traerá sus consecuencias, tendremos que volver a confiar en las personas, quien dé el primer abrazo a esa persona desconocida será registrada en los libros de historia y no exagero. 
Me identifico como un abrazador de la humanidad, me gusta abrazar por cualquier motivo, tan sólo por el hecho de hacerlo, por demostrar mi cercanía y mi confianza a las personas. Ahora recuerdo con añoranza las veces que abracé a mis compañeros de trabajo cuando llegaba a la oficia y cuando me despedía de ellos, los abrazos que di a mis amigos cada vez que nos reuníamos por cualquier motivo, los abrazos que doy al final de cada concierto, quiero reconocer que lo más difícil en este tiempo es haber dejado de abrazar a mis semejantes. 
Realmente es muy difícil este distanciamiento para quienes abrazamos y dejamos que nos abracen, la vida nos ha cambiado y aunque abrazamos a los nuestros en casa (procuro abrazar con mucho amor a los míos diariamente) pero también se extraña el abrazo que reconforta y anima hacia toda la humanidad. 
Científicamente está comprobado que el abrazo genera un proceso químico en nuestros cuerpos, nos ofrece grandes beneficios desde temprana edad y nos permite sentirnos seguros, amados y valorados, realmente el poder de los abrazos confirma que se trata de una caricia para el alma. 
La nueva etapa se iniciará con el abrazo a alguien que no estuvo en confinamiento en la misma casa, imagino ese momento ¡qué emoción! En el que una persona abrazará a otra después de esta cuarentena, será un momento único, se tratará de confianza, de haber transitado por este tiempo y abrazar de nuevo. 
Con esta columna no quiero parecer catastrófico, más bien quiero reconocer el acto en el que estamos inmersos para cuidarnos. Somos la generación que se distanció para preservarnos, nos alejamos unos a otros para permanecer con vida, dejamos de abrazar por miedo a ser contagiados por el Covid-19, estamos viviendo la era histórica del fin de los abrazos.

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