12 diciembre 2009

Hageo 1:2-7

Ya nosotros hemos dado nuestra alabanza y adoración y el Señor ha comenzado definitivamente a ministrar en nuestros corazones, así que vamos a prepararnos ahora para escuchar la palabra y ve como el Señor nos dirige a través de su palabra.

Quisiera que vayan conmigo al libro de Hageo, Capítulo 1. Voy a comenzar a leer del verso 2 al verso 7, Hageo, Capítulo 1. Es tiempo hermanos, ¿verdad? Es tiempo. Esa frase muchas veces nosotros la escuchamos: Ya es tiempo. Y hoy quisiera reflexionar con ustedes algunos aspectos de esa palabra tiempo, y cómo la palabra tiempo la podemos dividir en 3 distintas dimensiones con respecto a nuestra vidas.

Dice así la palabra del Señor, yo voy a leer y ustedes pueden seguir la lectura. Dice en el verso 2: “.... así dice el Señor todopoderoso”, es un oráculo. Ya una declaración como esa demuestra que es un oráculo profético, o sea una palabra profética que está viniendo al pueblo. Dice: este pueblo alega que todavía no es el momento apropiado para ir a reconstruir la casa del Señor. Y también vino esta palabra del Señor por medio del profeta Ageo diciendo: “... acaso es el momento apropiado para que ustedes residan en casas techadas mientras que esta casa está en ruinas. Así dice el Señor todopoderoso una vez más. Mediten sobre sus caminos. Ustedes siembran mucho pero cosechan poco, comen pero no quedan satisfechos, beben pero no llegan a saciarse, se visten pero no logran abrigarse, y al jornalero se le va su salario como por un saco roto. Una vez más así dice el Señor. Mediten bien sobre sus caminos.” Repito una vez más esa frase: mediten bien sobre sus caminos.

Hermanos yo reconozco que muchas cosas en nuestra vida están medidas por tiempo. Tiempo con respecto a nuestras vidas individuales que estamos en un proceso, un tiempo. Tiempo respecto al momento en el cual estamos viviendo en nuestra sociedad del día de hoy. Y tiempo también con respecto a nosotros tomar unas acciones debidas que tenemos que tomar.

Parte de este mensaje yo lo había compartido ya en el retiro de hombres. Otra parte también la compartí en el ministerio de jóvenes, pero ahora yo quiero traer esta reflexión y compartirlas con ustedes, la iglesia por completo. Si ustedes se dan cuenta en el pasaje que nosotros leímos el profeta Ageo le está haciendo un llamado de parte de Dios al pueblo de Israel acerca de sus prioridades en sus vidas. El momento del cual está hablando es cuando el pueblo de Israel había vuelto a la tierra de Jerusalén después de haber estado mucho tiempo en el exilio. Imagínense ustedes cuando ustedes regresan a un lugar que ha sido destruido por enemigos, ¿qué es lo primero que uno va a querer hacer? Uno ve lo que era su casa antes que ahora mismo está echo cenizas y está tirada en el piso por completo, y la tendencia es de reconstruir su propia casa. Obviamente uno necesita un lugar en donde vivir, por lo tanto como un sentido de supervivencia tu vas a querer edificar el lugar donde tu vas a estar morando.

Pero en este momento el pueblo de Israel estaba dedicándose demasiado a sus propias cosas y estaban dejando a un lado lo que era la casa del Señor, el templo. Para el pueblo de Israel el templo significaba el núcleo de su propia sociedad, esto era antes de haber ido al exilio. Alrededor del templo era que se edificaba el resto de toda la ciudad. Ahora, dependiendo de cómo estaban las prioridades organizadas después que el pueblo salió de exilio, parece que aquí habían experimentado un cambio. En vez de darle una atención primaria a lo que era la casa del Señor y lo que esto implicaba en medio de sus vidas, estaban dando una mayor atención a sus propias vidas personales. ¿Y saben qué? Yo no estoy diciendo que es malo el uno prestarle atención a su propia vida y lo que significa su familia y su casa, pero hay un principio que tenemos que entender aquí que está siendo comunicado a través de Dios y es el principio de prioridades. ¿Cómo nosotros tenemos las prioridades de nuestra vida organizadas? ¿Qué es lo que tiene primero, segundo y tercer lugar? ¿Y cómo el tiempo de nuestras vidas está influenciando de alguna manera u otra esas prioridades?

Quiero hablarles de esa primera dimensión, acerca del tiempo de nuestras vidas. La Biblia dice en Filipenses 1:6 que nosotros, de hecho la habíamos cantado, que Dios ha comenzado en nosotros una obra que la va a completar hasta el día en que Jesús vuelva. Cada uno de nosotros somos una obra de arte en las manos del Señor.

Dígale a la persona que está a su lado: usted es una obra de arte. Yo no se si usted es una obra de arte de barro, de hierro o de pintura, o no se, pero es una obra de arte. Pero yo les puedo decir de seguro que el artista que nos está bregando es un experto en todos esos materiales. Así que quédense tranquilos.

Hay artistas que se decían solamente a la pintura, y si le ponen un pedazo de hierro lo que hacen es derretirlo por completo. Pero Dios como nuestro gran artista es un experto trabajando con todo tipo de materiales. Y ustedes son cada uno de esos materiales. Dios está haciendo una obra tan bella en cada uno de ustedes que cuando llega el momento de su perfección yo quiero estar ahí para verlo.

Pero esto implica, mis hermanos que nuestras vidas, todo lo que nosotros pasamos, lo bueno, lo malo y lo bien malo, todo tiene que ver con el tiempo del Señor y cómo El está trabajando en cada uno de nosotros. Y aunque muchas veces cuando uno tiene experiencias negativas uno tiende a ver esas experiencias como si mi vida fuera un desastre: que nuestra vida no vale, nuestra vida no tiene sentido, no tiene dirección, no tiene propósito, solamente por ver toda esta negatividad a nuestro alrededor. Si yo veo que hay alguien que me dice que soy un cero a la izquierda pues entonces voy a estar viviendo toda mi vida pensando que soy un cero a la izquierda. Ahora, pero si hay una persona que me dice: usted es un cero a la mano derecha, y usted le va a dar un valor a toda la ecuación bien grande, pues entonces yo voy a estar viviendo de esa manera también. Yo creo que los contables entienden bien eso, ¿verdad?

Ahora, hermanos yo creo que nosotros tenemos que desarrollar una apreciación bien profunda por todas esas experiencias en nuestra vida. Y yo se que estoy diciendo algo bien radical aquí porque yo imagino como yo le voy a decir a una persona que tal vez su hijo fue asesinado en un accidente, ¿cómo yo le voy a decir a esa persona, sabe que, usted tiene que desarrollar una apreciación por eso que pasó? Y me va a dar una bofetada si yo le digo eso. Obviamente el uno poder decir estas cosas, tienen su momento, tienen su lugar y tienen su tiempo. Yo creo que una persona que haya pasado por eso proceso, en el momento lo mejor que hay que hacer es solamente una presencia silenciosa de compañía. Compartir una oración de fortaleza. No es buscar tan solamente un ensayo entero de cosas para decirle a la persona en esa situación. Pero cuando haya pasado el tiempo oportuno y uno puede con esa persona mirar para atrás y ver como Dios ha estado en acción en distintas etapas con esa persona, entonces uno sí puede decir que hay una apreciación por todo eso. Pero todo esto implica, mis hermanos que nuestras vidas son un proceso completo de formación.

Usted puede tener una lista de estudio, de experiencia, de trabajo, pero con todo y eso su vida todavía está en formación. Todo esto marca un tiempo y dentro de ese tiempo hay uno en el cual nosotros tenemos que reflexionar. Y eso es en cómo nosotros estamos llevando nuestras vidas a cabo en nuestro diario vivir.

Hay una versión en la Biblia que dice que nosotros tenemos que redimir bien el tiempo. Redimir el tiempo tiene mucho que ver con discernir el momento en el cual estamos viviendo y de buscar la manera en que Dios está dirigiendo cada uno de nuestras etapas y decisiones en la vida. Y eso es un proceso que tiene que ser constante en medio de cada uno de sus vidas individuales.

Ese proceso te va a llevar entonces a la segunda dimensión de la cual te quiero hablar con respecto a tiempo. La manera en cómo tu disciernes tu vida personal va a estar grandemente influenciada por el tiempo y momento en el cual nosotros estamos viviendo hoy día en la sociedad. Así que el primer aspecto de tiempo es el aspecto de tu vida personal y el segundo es el tiempo respecto al momento presente que vivimos.

En el libro de Colosenses hay un pasaje bien interesante. Colosenses Capítulo 4, comenzando desde el verso 3. Pablo está hablandole a los colosenses y les dice lo siguiente: “.... al mismo tiempo intercedan por nosotros a fin de que Dios nos abra las puertas para proclamar la palabra. Oren para que yo lo anuncie con claridad como debo hacerlo.” Pablo está pidiendo que la iglesia de los colosenses pueda interceder por él para que él sepa cómo discernir el momento y el tiempo para comunicar la palabra de Dios y hacerlo de la manera más correcta. Entonces Pablo le dice a la iglesia, le dice en el verso 5 “... compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo”. Exacto, en otras versiones dice “miren cómo se comportan para con los de afuera”, significando los que no conocen a Jesús.

Miren cómo dice: “...aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto así sabrán como responder a cada uno” ¿Saben que mis hermanos? En la medida en que nosotros meditamos sobre nuestro camino, sobre nuestra vida personal y el tiempo en el cual estamos, eso va a influenciar entonces en cómo nosotros meditamos y reflexionamos sobre el tiempo en el cual estamos viviendo ahora. Yo compartía con el grupo de esta mañana que la sociedad en que nosotros vivimos hoy día se distingue por muchas cosas pero hay una que es bien importante y es el aspecto del consumerismo. Yo se que la política es un aspecto bien importante que define como muchas personas rigen su vida. La intelectualidad o la grande educación es otra manera por las cuales otras personas definen su vida, como también hay aquellos que viven por esta filosofía que a mi no me gusta nada que es el “whatever”, lo que venga por ahí voy. Son los que se dejan llevar por todo viento de filosofía en el mundo.

¿Pero saben qué? Hay un gran porcentaje de personas que sus vidas están definidas por un aspecto de consumerismo. Y yo les puedo dar un ejemplo bien sencillo: una persona, yo me refiero mucho al pastor Greg en esto. El pastor Greg tenía una de esas primeras laptop que salió. Creo que él la compró en el ’96 si no me equivoco, algo así. Obviamente es una pantalla en blanco y negro, creo que es como de 13 pulgadas si no me equivoco la pantalla. Pero la cosa es que su computadora ahora mismo mis hermanos está totalmente obsoleta, hay veces que ni le funciona, ni prende tan siquiera. Pero miren como funciona ese tipo de industria que en un mes te dan un producto y en ese momento es lo último en la avenida: yo lo tengo que conseguir. Tres meses después le añaden otro componente que la hace mejor y te vale 300 dólares más. Tal vez es un poquito de memoria o al menos una pantalla color. Y el asunto es que te lo venden como lo último en la avenida cosa que lo que tu tenías ya no sirve para nada, te tienes que conseguir esto nuevo.

Antes una laptop pesaba tal vez como 21 libras, ahora como pesa 5 libras pues te están diciendo: mira, te tienes que conseguir una que pese 5 libras ahora. Ya ahí te están vendiendo 1000 dólares más, solamente porque pesa menos. Pero el asunto es que toda esta dinámica del consumerismo está formando necesidades en nosotros que realmente no necesitamos. Y eso se ve en todos los aspectos, aún en la pasta de dientes. Colgate antes tenía un solo sabor y una sola función que era limpiarte la boca y que no te de caries, ¿verdad? Ahora mismo Colgate tiene como 6 ó 7 distintas pastas supuestamente para o darte mejor aliento, o que no te de sarro, o que no se te infecten las encías, and on and on. Entonces cuando la persona va a comprar tiene un dilema porque lo que quiere es conseguir una pasta para limiparte los dientes y entonces entra en un dilema: ok, ¿qué quiero, que huela bien la boca o que no se me infecten las encías, o que tenga buen aliento por 24 horas, con cuál me voy? Miren esta última, miren esto: yo no se cuantos de ustedes han entrado en un Wallgreens o en un CBS o alguna farmacia, y cuando van a pagar en la caja, yo no se si ustedes se dan cuenta que justamente en frente está la sección de todos los cigarrillos habidos y por haber, y justamente al lado está todas las maneras habidas y por haber para evitar el fumar o dejar de fumar.

Y entonces una persona que tal vez esté lidiando con el vicio o la adicción de fumar, cuando va a pagar y está pensando: “yo quiero dejar de fumar”, y mira de frente se va a encontrar con un dilema. El consumerismo le está poniendo dos alternativas justamente de frente: tienes o nickored en chicle, en parche o en inyección para que dejes de fumar; o tienes Winston, Malboro, y todas las demás que hay por ahí con peppermint y cinamon también. ¿Dónde nos vamos a ir? O sea que la industria de América se decida. Eso es lo que yo me digo. O sea si ustedes están viendo que el cigarrillo, lo que hace dañar a una persona, ¿por qué ponen a una persona en ese dilema? Si van a hacer un producto para que la persona deje de fumar, pues, vendan ese producto nada más. O si van a vender un producto para que una persona se acabe de morir, pues véndalo, pero no le pongan las dos opciones al frente.

Y hermanos ese es el tiempo en el cual estamos viviendo. Cada uno de ustedes tiene una opción por delante. Todo se te presta ahí delante de ti, para que tu decidas que es lo que tu vas a hacer con tu vida. Te lo ponen de todos los colores y todos los sabores para que pruebes todos y entonces puedas tomar una decisión.

Hay un anuncio en la televisión acerca de una pastilla del asma de Avir, creo que es que se llama y la cosa es que la cancioncita que le ponen de fondo, la canción dice: Do what you want, go where you want.... Es como quien dice una pastilla, un anuncio de una pastilla del asma te están poniendo por detrás como un mensaje subliminal que dice: tu tienes el derecho de hacer lo que tu quieres, y de ir a donde tu quieras. Y hermanos sin darnos cuenta esos mensajes se pasan así por desapercibido y se quedan grabados en nuestra mente. Y muchas veces esa mentalidad del mundo en el cual vivimos ahoga la mentalidad que Dios quiere que tengamos que es preguntarnos: ¿Señor, qué es lo que tu quieres y pides de mi?

Pasa en algo bien sutil, poco a poco te va engatusando hasta que uno pierde todas la sensitividad de uno de preguntarse: ¿Señor qué tu pides de mi?

Y como ese es el tiempo en el cual nosotros estamos viviendo yo me dirijo otra vez a ese pasaje de Ageo cuando el mismo Dios nos pregunta a nosotros: tienen que meditar sobre sus caminos. El Señor nos está diciendo: miren, consideren sus prioridades y dónde estoy Yo en todas esas prioridades. Podrá sonar como algo que aprendemos desde kindergarden pero, hermanos sigue siendo un mensaje y un principio tan efectivo como desde aquel momento que lo aprendimos hasta ahora y seguirá siendo.

Eso entonces me dirige a mi a esa tercera dimensión con respecto al tiempo que ya es tiempo de que nosotros tomemos acción. Si una madre le pide a un hijo o una hija: me puedes lavar los platos y tiene que esperar tres horas y después de las tres horas, lava los platos, ¿qué es lo que usted le dice al hijo? Guau, ya era hora, ya era tiempo..... Hermanos es todo acerca de tiempo. Nosotros ahora mismo estamos en un tiempo donde tenemos que tomar unas acciones más firmes y más decisivas con respecto a lo que Dios pide de nosotros. Y sí son acciones que uno tiene que tomar con respecto a sus vidas de familia, acciones con respecto a sus vidas individuales, acciones con respecto a cómo ustedes se van a integrar en la sociedad, pero también acciones con respecto a cómo voy a responder a lo que Dios está pidiendo de mí. Por más difícil que sea ¿cuál va a ser la respuesta que yo le voy a dar a Dios? Yo siempre recuerdo esto otra vez, hubo un momento en que yo lo mencioné, hacer la voluntad de Dios no es nada fácil. Y hay muchas personas que piensan de yo discernir que estoy en la voluntad de Dios es porque tengo paz en mi corazón. Pero ¿saben qué? No siempre la paz va a ser un ingrediente esencial o determinante para yo saber si estoy en la voluntad de Dios o no.

Fíjense en el ejemplo de Jesús cuando estaba en Getsemaní. Cuando estaba llorando ahí tirado en el piso diciendo: Señor, pasa de mi esta copa. ¿Ustedes se creen que Jesús tenía paz en ese momento? Yo creo que lo que Jesús tenía era una angustia bien fuerte que se estaba reflejando en gotas de sangre cayendo a través de su cara. Por lo tanto, hermanos yo reconozco que nosotros como individuos, como familias, como iglesia nos estamos acercando a un momento donde Dios va a comenzar a pedir algo de nosotros. Dios va a comenzar a llamar a muchos de ustedes a llegar a un nivel más allá de lo que tal vez han experimentado hasta el día de hoy. Y, hermanos yo espero que cuando ese momento llegue, nosotros podamos obedecer a su llamado.

Hermanos podrá parecer como un mensaje bien familiar, tal vez usted se está diciendo: Omar, yo ya he escuchado ese mensaje tantas y tantas veces que ya hasta me aburre escucharlo otra vez. Pero yo reprendo ese pensamiento ahora mismo. ¿Saben por qué? Porque yo te estoy hablando principios de la palabra de Dios que no pierden su sentido ni su dirección. Y estos son unos principios que tienen una capacidad para moldear tu vida en una manera que tu solo, tu sola no lo puedes hacer. Solamente cuando uno se somete a esos principios de la palabra de Dios es que verdaderamente uno puede experimentar esa bendición de Dios que de la nada sale y hace algo nuevo en nuestras vidas y uno se queda como que ¡Guau! Esto es verdaderamente de Dios. Ciertamente tenemos que seguir lo que dice en este pasaje, tenemos que tomar tiempo para meditar. Pero que ese tiempo no se quede en una mera meditación sino que me lleve a una acciones de vida que tengo que tomar.

Miren qué interesante. En el Capítulo 2 de Ageo. Voy a cerrar con esto hermanos. El Capítulo 2 de Ageo, en el verso 15, miren cómo dice: “... ahora pues meditad ¿en donde?, en vuestro corazón.” Ya no te está diciendo que medites sobre tus caminos, ahora te está pidiendo que medites en tu corazón. Yo tuve que detenerme a analizar algo aquí. ¿Saben qué? Era una palabra profética ¿verdad? Dios hablando a través de Ageo una palabra profética al pueblo. Y yo no se ustedes, yo me imagino que si, pero cuando a alguien le da una palabra profética usted ¿verdad que uno se emociona? La primera reacción es como que emoción, es como que ¡guau! Dios me habló. Y a uno como que le entra esa corriente, como que los jugos de uno se empiezan a mover en una manera distinta, y es como que uno no se puede contener, es como que ¡guau! Dios me habló. Pero si yo me quedo en ese mero emocionalismo, yo no estoy haciendo nada con esa palabra profética. Una persona que se queda en la emocionalidad, es solamente eso: emoción.

Cuando yo veo al profeta Ageo diciéndole al pueblo: mediten ahora en su corazón. ¿Saben lo que le está diciendo? Es como si le estuviera diciendo: si, sabes qué es bien emocionante cuando Dios te habla, pero no lo dejes ahí, lleva esa experiencia aún mucho más profundo en tu ser para que puedas aprender lo que Dios está pidiendo de ti a través de esa palabra. Si nos quedamos en meras emociones, hermanos, el propósito de esa palabra profética se va a quedar a mitad. Cuando esa palabra se lleva bien adentro, se usa la razón, se usa la lógica que son dones que Dios también nos da a nosotros, usted se va a convertir y ¿saben qué? En un cristiano más balanceado y más preparado para poder compartir la palabra a tiempo oportuno y de la manera oportuna.

Hermanos nuestra vida es acerca de tiempo. Muchas veces muchos de nosotros tenemos una pelea con el tiempo bien grande. ¿Cuándo esto? ¿cuándo aquello? ¿cuándo va a pasar lo otro? ¿Cuándo tal persona va a dejar de ser como es conmigo? ¿O cuándo yo voy a dejar de ser como soy? Pero, hermanos sabiendo que un año nuevo ha comenzado, yo les invito a que ustedes sigan ese consejo del profeta Ageo: mediten sobre sus caminos. Mediten sobre el tiempo en el cual están sus vidas. Y que esa reflexión del tiempo de sus vidas los lleve a discernir cómo ustedes van a interactuar en una manera efectiva y afirmativa con la sociedad y en el tiempo en el cual estamos viviendo. Que no seamos ambivalentes en aspecto de nuestras vidas sino que podamos ser personas de convicciones firmes que saben como llevar una vida basada en los principios de la Escritura de Dios. Y una vez que ustedes hayan reflexionado en eso, mis hermanos, que la tercera dimensión se lleve a su perfección también, que es el tomar acción. Tomemos acción sobre nuestra vida y sobre el llamado que Dios tiene para nosotros. Y así mis hermanos nuestra vidas van a ser distintas. Así yo lo creo y así yo lo profeso. Solamente cuando nosotros obedecemos a Dios en una manera afirmativa es que nuestras vidas tienen la capacidad de poder hacer un impacto a nuestro alrededor.

Vamos a estar puestos de pie y vamos a orar. Gracias Jesús. Hermano tu estás en un tiempo. Dios te tiene en un tiempo. Y en ese tiempo hay propósitos que se van a cumplir. Solamente como nosotros respondamos a ese tiempo es que podremos ver la grandeza del Señor en medio de nuestras vidas. Señor Jesús presentamos a tu pueblo ahora delante de ti. Tu conoces el corazón y la condición de cada uno de ellos: de niños, de jóvenes, de hombres, de mujeres. Padre, yo te pido que en este año 2005 tu vengas a un encuentro con cada uno de ellos, no importa cuanto tiempo llevan en el Evangelio, no importa si son acabaditos de llegar hoy, pero que ellos se puedan encontrar contigo Jesús, un encuentro contigo transforma todas las cosas. Un encuentro contigo hace de nuestras vidas algo totalmente nuevo. Señor y yo presente a este pueblo delante de ti ahora. Así como hiciste con Sorobabel y Josué en el libro de Ageo, despierta nuestro espíritu, Señor. Despierta nuestro espíritu, Señor. Padre que no seamos indiferentes a tu voz. Pero que podamos responder en una manera afirmativa a ti, Señor. Padre yo creo que si han ocurrido grandes cosas en el año 2004 mayores van a ser las que van a ocurrir ahora en el 2005. La gloria venidera va a ser mucho mejor que la pasada. Y esto no tan solamente lo declaro para la iglesia, lo declaro también para cada uno de las familias e individuos que están aquí presentes en este día. Que la gloria tuya sea mayor de lo que ya se ha experimentado, Jesús. Sorpréndenos a todos. Sorpréndenos Jesús. Gracias te damos Señor. Amen, amen, amen. Gracias Jesús.

Hermanos nos preparamos ahora, vamos ahora a participar de la cena del Señor, hermanos. Esto para mi, ¿saben qué? Para mi lo que es un momento de alabanza de oración, lo que son los bautismos y lo que es esto, es cuando Dios está en su máximo potencial. Es un símbolo hermanos, un simple pedacito de pan y una simple copita de jugo de uva, pero ese símbolo tiene un poder transformador. Símbolo del cuerpo de Jesús que fue partido por nosotros para darnos la libertad que hoy muchos experimentamos. Símbolo de su sangre que nos limpia y nos perdona y nos restaura de todo pecado. Señor yo consagro estos elementos a ti ahora, Jesús. Y que tu te hagas presente y real ahora, Señor en medio de nuestras vidas, que esto sea un momento de encuentro contigo, Señor. Amen, Jesús.

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